Pasa por la puerta de esta antigua casa, inventada de nuevo por Bernard y Marie-France Carrère,
y empesa su viaje. Objetos de arte y viejos libros animan la recepcion, como si fuera en
el « cabinet de curosités » de un aficionado de antigüades.
Un rayo de sol matutino se cola entre las cortinas del salon de desayuno, y se refleja sobre una
taza de chocolate de la casa.
Un fuego de chimenea crepita : es el grande salon, el que da al jardin. Senta le en uno de los
confortables sillones, toma una copa del Porto de la casa. Por todas partes: libros, objetos de arte
y antigüades de nuevo, pinturas, autografos y el piano, un Bechstein del siglo pasado, quien conserva
el precioso recuerdo del concierto que improviso, una unica vez, Sviatosav Richter.
Cada unica habitacion cuenta una historia de los tiempos antiguos : la época de las casas de familia.
Le invitamos a vivir, para horas o dias, algunos momentos de felicidad, con toda sincillez.